sábado, 23 de noviembre de 2013

La Era del Ser

Esta crisis que estamos viviendo es en realidad el final de una Era que ha durado algo más de 5.000 años y en la que la Humanidad ha aprendido el intercambio, tanto intelectual como material, a nivel global. La Era del Comercio está dando lugar ahora a la Era del Ser.

Esta crisis que estamos viviendo va mucho más allá de una crisis de la economía. Estamos viviendo un cambio de Era. El mundo está poniendo fin a más de 5.000 años de organización social jerárquica que han servido para que la conciencia colectiva de la Humanidad integre el comercio a escala global.

Cada 5 mil años cambiamos de Era. Hace algo más de diez mil años la Humanidad inició la revolución agrícola del Neolítico, gracias al empuje de la mujer. Dejamos un estilo de vida nómada para unirnos en una comunidad, agrupados en base al círculo. Nos reuníamos alrededor del fuego en disposición circular y cristalizamos círculos: inventamos la rueda y creamos monumentos monolíticos como Stonehendge. Desarrollamos gracias a esta Era un sentido de la Comunidad. El aprendizaje de la conciencia colectiva se produce en el área del sentir y se puede resumir con la frase, “yo pertenezco”.

Hace algo más de 5 mil años, gracias al empuje del hombre, dejamos las comunidades para aventurarnos a otras tierras y realizar trueques con otros pueblos. La organización social bidimensional anterior ya no era suficiente para sostener la complejidad social, y adoptamos una tercera dimensión para ordenarnos. Así, creamos las primeras ciudades, organizándonos de manera jerárquica, y empezamos a cristalizar pirámides. Esta Era ha sido patriarcal, caracterizada por la energía masculina (dividir, actuar y pensar) y ha servido a la Humanidad para transformar la materia y consolidar el comercio hasta alcanzar una escala global. El aprendizaje de la conciencia se produce en el área del pensar y se puede resumir en la frase, “yo intercambio”.

Como vemos, hay una serie de factores que definen la organización social de cada Era: las dimensiones de la organización social, la cristalización de figuras con esas dimensiones, la alternancia de una Era a otra entre energía femenina y masculina, y el área de la conciencia en la que se vive el aprendizaje colectivo intrínseco a cada Era.
Ahora hemos entrado en la Era del Ser. En un mundo globalizado la organización social es en red, una figura de cuatro dimensiones que cristalizamos a todos los niveles, en nuestras relaciones, internet, redes de distribución y transporte, etc. Esta Era se caracteriza otra vez por la energía femenina (unir, crear y sentir). Volvemos a un matriarcado, a una sociedad igualitaria, en la que lo importante son las relaciones entre las personas y la unión entre éstas. Para estar bien comunicado uno debe de ser coherente, y para esto es necesario conocerse a uno mismo y los talentos propios, que se ponen al servicio del bien común. El aprendizaje de esta Era se produce en el área de la voluntad, y se puede resumir con la frase, “Yo soy, yo puedo”.

Es la Era del individuo al servicio de la demanda. Una Era en la que las reglas del juego cambian radicalmente. El comercio ya no está basado en valores jerárquicos, por los que el foco está fuera siempre de uno mismo, los individuos no tienen valor como tal, sino como masa. El servicio en la Era anterior era hacia el jefe o aquel en la parte superior de la pirámide, que es quien acumula las riquezas para distribuir lo justo con el fin de cubrir las necesidades básicas  a los que están debajo y así asegurar su lealtad. Una Era en la que la oferta era impuesta a través del marketing para crear una demanda irreal, en la que la comunicación tenía un sentido vertical descendente y servía para dividir a las personas.

Ahora, en la Era en red, lo que importan son las personas y su individualidad. Profesionales independientes se unen en base a sus talentos para dar respuesta a una demanda social. La comunicación sirve para unir, las diferencias se valoran, y cada uno de nosotros tiene algo que aportar de nosotros mismos.
Para ser competitivos ahora tenemos que conocernos a nosotros mismos primeros, es decir, trabajo interior para luego abordar el trabajo exterior, ya que hemos de encontrar nuestro elemento, como dice Sir Ken Robinson, y dar lo mejor de nosotros mismos para el bien común. La coherencia interna, el empoderamiento personal y el autoliderazgo son las claves para ser competitivos en un mundo globalizado.
Hemos de desarrollar nuestros talentos, ponerlos al servicio del bien común, uniéndonos con otros para atender la demanda social. Por eso, uno de los primeros pasos a tomar puede ser realizar un proceso de coaching y desarrollar nuestra marca personal.




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