sábado, 17 de agosto de 2013

El mundo ha cambiado. Después de cinco mil años de jerarquías, ha comenzado la Era de la red y de la mujer

 "La visión de futuro es fundamental para que podamos encaminar nuestros esfuerzos y no sentirnos perdidos". 

Aproximadamente cada cinco mil años la Humanidad cambia la estructura de su organización social y sufre un cambio de paradigma. La crisis actual en realidad va mucho más allá de un cambio de ciclo económico. Es un cambio de Era, un cambio en la organización social de la Humanidad.

Comprender esta realidad y el nuevo mundo que implica nos ayuda a alinearnos con las tendencias futuras y adaptarnos mejor a la nueva realidad, tanto a nivel personal como en lo profesional. La Era de las jerarquías ha llegado a su fin, y en un mundo globalizado, las relaciones son en red, y son las mujeres que las lideran este cambio.

Desde mi teoría sobre “un mundo en red”, pretendo dar un marco de referencia que abarca los últimos 10.000 años de Historia de la Humanidad, y que explica cómo y por qué acabamos de entrar en una nueva Era, así como las cualidades y los valores de este interesantísimo período histórico de cuyo inicio somos testigos y protagonistas.
Aunque la mayoría no es plenamente consciente de ello y todavía muchos creen que el ideal es encontrar un trabajo para toda la vida, empleado por otro y sometido a una jerarquía en la que sus talentos nunca serán plenamente apreciados ni empleados, yo creo que la realidad es que la aparente precariedad laboral actual es la tendencia futura en un mundo en red en el que la mayoría  de las personas serán profesionales independientes que colaboren aportando sus talentos en varios proyectos a la vez.

Visto desde los valores de la jerarquía, donde la estabilidad y la pertenencia a un grupo ordenado de manera piramidal resultan crucial para la supervivencia, el no tener un trabajo fijo, ser autónomo sin una estructura empresarial, el tener que colaborar en varios proyectos a la vez o la movilidad por necesidad, por poner algunos ejemplos, son sinónimos de precariedad y lo más alejado de la meta final que es el éxito definido como trabajar poco para gana mucho.

Pero, desde el punto de vista de un mundo en red, cualquier empresa con estructura piramidales tan rígida queno puede adaptarse a un mundo globalizado, siempre cambiante, la falta de movilidad y flexibilidad la hacen muy poco competitiva, y para colmo, los talentos individuales se echan la mayoría a perder en las relaciones de sometimiento y dependencia típicos de una jerarquía.
Así pues, la visión de futuro es fundamental para que podamos encaminar nuestros esfuerzos y no sentirnos perdidos.
Como he dicho antes, la crisis actual es mucho más que una crisis, es un cambio de Era, y la última vez que la Humanidad vivió un momento como éste fue hace algo más de 5.000 años. Entonces, comenzó nuestra Historia con la llamada “Edad Antigua”, marcada por la creación de las primeras ciudades y de la escritura. Es por esto mismo que no podemos comprender correctamente esta crisis, y es que únicamente tenemos referencias escritas de este período, y de la anterior Era sólo podemos hacer suposiciones basadas en los restos arqueológicos.
Los 5.000 años anteriores pertenece a la prehistoria, y en concreto coincide con el Neolítico. Al principio de aquella Era, la Humanidad dejó un estilo de vida nómada para agruparse en poblados gracias a la agricultura, que fue impulsada por las mujeres. Se trataba de  una sociedad matriarcal e igualitaria que se reunía en círculo en torno al fuego, con poblados conformados por chabolas en disposición circular. En aquella época la Humanidad cristalizaba estas figuras bidimensionales por doquier. De hecho, se inventó la rueda y se construyeron por todo el mundo lugares sagrados circulares como Stonehenge.
Pero hace unos 5.000 años, gracias al aumento de la complejidad de las relaciones sociales debido al trueque y al comercio, impulsado por los hombres, empezaron a aparecer las primeras ciudades. La organización social pasó a ser jerárquica, ya que el círculo dejó de servir para ordenar este creciente grado de complejidad. Desde principios de esta Era, la Humanidad empezó a cristalizar estructuras piramidales, como las de Egipto, China o México. Se trata de un período definido por la energía masculina, cuya emoción característica es el miedo, y se define en su función de dividir, pensar y actuar, lo que nos ha servido para transformar la materia y crear el progreso material que permite a las sociedades actuales tener sus necesidades básicas satisfechas.
Pero ahora, desde hace un par de décadas, hemos empezado a cristalizar una figura de cuatro dimensiones: la red. Redes de transporte, de comunicación, de electricidad, de gas, de comercio,... La cuarta dimensión es el tiempo, lo que da un componente virtual y menos material a esta nueva Era, y se define en que los nodos se conectan entre sí en función de la demanda. En un mundo globalizado, en el que ya no tienen sentido las fronteras de la ciudad, la ordenación de la Humanidad requiere de una figura más compleja para organizarse

Volvemos otra vez a un período caracterizado por la energía femenina, cuya emoción básica es el amor, y se define en función de su inercia para unir, crear y sentir. Una Era que está siendo impulsada por las mujeres, desde las sufragistas que lucharon por el derecho a voto a aquellas que descubrieron su independencia económica trabajando en las fábricas tras la Segunda Guerra Mundial, quienes sembraron el camino para la liberación y la independencia de la mujer, que ahora se ve capaz de ser y vivir sin la dependencia del hombre y de la familia.
En cierto sentido, me gusta comparar este cambio de Era y esta crisis con el cambio de estado de la materia. Imagínate un cazo de agua sobre el fuego. Aumenta la entropía y poco a poco el agua pasa a ser gas. Pero entre medias hay caos. Hay agua, gas, burbujas que explotan y salpican e incluso gotas de agua que se pierden al salir disparadas fuera del recipiente. Entonces, ¿quieres ser una gota de agua o quieres ser gas?
Be gas my friend

La forma de funcionar en un paradigma piramidal es muy distinta a la de la red. Tener clara las diferencias nos da una ventaja adaptativa importante, a la vez que nos ayuda a reconocer lo que en verdad es ahora nuestra tendencia natural.
En una jerarquía hay uno que acumula la mayor parte de los recursos para distribuir una parte de ellos con el fin de satisfacer las necesidades básicas, y nada más, de aquellos que están por debajo, a cambio de fidelidad. Se trata de un sistema altamente dependiente, basado en el miedo, y en el que el individuo no vale nada, sino que se debe al colectivo.
En la pirámide, el jefe, rey o cacique de turno intenta dominar mediante el controlla opacidad y el divide y vencerás. Es un sistema rígido y dominante, donde se prima la obediencia y que fomenta el egoísmo. La misión es transformar la materia, pero al haber poca agilidad para adaptarse a los cambios por su estructura, se termina imponiendo esa producción, intentando convencer al consumidor que es necesaria.
En red sucede todo lo contrario. Lo más importante es la comunicación, el talento individual y la flexibilidad para adaptarse a la demanda social. El funcionamiento de la red se basa en aquellos valores que puede aportar la mujer porque son más afines a nosotras, como es la empatía, la colaboración, el compartir, la sostenibilidad,…. En un mundo en red, importa el individuo como ser único y especial, ya que cada uno de nosotros hemos de aprender a conocernos y reconocer nuestros talentos para ponerlos al servicio de los demás.

La red, merced a la cuarta dimensión que la constituye, no es todo material, sino que tiene un componente virtual. La red va más allá de la transformación de la materia y la economía que en ella se desarrolla está basada en el valor añadido, que no es más que el producto virtual de la mente: la cultura, el arte, la innovación, la investigación, etc.
Como mujeres, tenemos mucho que aportar para consolidar este cambio de Era. Como miembros de Womenalia y de otras asociaciones de mujeres, estamos a la vanguardia y liderando el amanecer de este nuevo mundo en red.

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